Ya no te tengo miedo nene,
pero no puedo seguirte en tu viaje.
Cúantas veces hubiera dado la vida entera
porque tú me pidieras llevarte el equipaje.
¿Con qué ley condenarte si somos juez y parte
todos de tus andanzas?
Sigue con tus movidas, pero no pidas
que me pase la vida
pagándote fianzas.
Ahora es demasiado tarde,
Búscate otro perro que te ladre.