Porque aunque ya no me duelas,
a veces busco tu nombre en mi chistera.
Porque aún no vino el olvido,
para llevarse el último de tus abrigos.
Porque puesto a confesarte,
aún le tengo miedo a tenerte delante.
Porque en cuanto me descuido,
me atropella algún recuerdo en el pasillo.
Porque no puedo negarte,
que te quise sin querer y más que a nadie.
Porque mi doctor previno,
que para este corazón estás prohibido.