Tiempo de estar en paz.
Y va a llegar ese día en que se desvanezcan tus alegrías
y esa llamita que, apenas, sos
se extinga y de ella no quede nada,
ni la pregunta de cómo hiciste para aguantar
y gastar tu vida entre todos tus venenos
y temores que te rendían.
Entrada más reciente
Entrada antigua
Inicio