La excepción
Apareciste en el momento menos indicado,
cuando necesitaba a alguien a mi lado,
cuando el dolor se instalaba en mis días,
cuando eso de buscar consejos ya ni sentido tenía.
Apareciste, como de costumbre, cuando menos te esperaba,
como siempre, inoportuno,
jugaste con palabras y esa mirada,
el tiempo se encargó de hacernos uno.
No fue difícil quererte, en lo absoluto…
aunque el miedo me acompañó como un fiel amigo,
dejé de verme lejos de ti,
y al poco tiempo me sentía feliz, contigo.
Apareciste en mi vida como lluvia en un desierto,
casi imposible, pero necesario.
Llegaste cuando bloqueaba la idea de querer,
rompiste mis esquemas y me ayudaste a aprender,
me regalaste motivos, risas y un par de canciones,
no pensaba enamorarme pero, claro, siempre hay excepciones.
Y me enseñaste a abrir puertas y eliminar rencores,
me enseñaste a mirar de frente y borrar temores.
Quererte y creerte se volvió mi forma de vivir,
y me ayudaste a sonreír, a llorar, a siempre seguir.
Por ti, conspiré contra tormentas e historias internas,
luché contra mi propio mundo, demonios y mentiras,
no me arrepiento, haberte creído valió la pena.
Te quiero, como un niño quiere a su juguete favorito,
te quiero porque me levantaste de las peores caídas,
porque me enseñaste que siempre hay algo peor,
y eso, créeme, me hizo alguien mejor.
Y siempre tenes esa exquisita manía de hacerme feliz.
